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Plaza de San Marcos de Venecia

Uno de los puntos neurálgicos de Venecia es la Plaza de San Marcos, en pleno corazón de la ciudad. Fue creada en el siglo IX con el tamaño y en el lugar donde hoy en día la conocemos. Precisamente su emplazamiento hace que se produzca en ocasiones el efecto del ‘agua alta’, ya que al ser el sitio a un nivel más bajo de Venecia es el primero en inundarse cuando sube el mar. Para que el tránsito por la plaza pueda seguir llevándose a cabo cuando ocurre este fenómeno, se colocan pasarelas para que los turistas y habitantes puedan seguir circulando por ella. Por lo que durante el viaje a Venecia es posible que más de uno tenga que ponerse unas botas de agua para visitar esta bella plaza italiana.

Pero la plaza no tendría el encanto que tiene si no fuera por los monumentos que se congregan alrededor de ella, como son el Palacio Ducal, el Campanile, el Museo Correr y la Basílica de San Marcos. Este último es el centro religioso más destacado de la ciudad y su interior impresiona por sus miles de cuadros, frescos y columnas que dan vida al templo. Si viajáis en verano no se permite el acceso con camiseta de tirantes ni con mochila, por lo que os podrán dejar una capa y dejar vuestros bolsos en una taquilla. El Palacio Ducal es otro de los edificios más sorprendentes de la plaza. Aunque en un primer lugar fue un castillo fortificado, más tarde pasó a ser una prisión y hoy en día, además de ser uno de los monumentos más visitados de Venecia, su interior alberga alguna de las obras pictóricas más importantes del país.

Es considerada una de las más hermosas del mundo, incluso el emperador Napoleón Bonaparte la definió como el ‘El salón más bello de Europa’. Cuando el reloj de la Torre marca la hora en punto se produce todo un espectáculo de pequeñas figuras, en las que dos estatuas de bronce tocan la hora. Pero además de su peculiar belleza, lo que hace que sea el corazón de la zona más animada de la ciudad son los numerosos bares y restaurantes que hay en ella y donde se concentran habitantes y turistas. Eso sí, si tenéis hambre o queréis tomar algo lo debéis hacer en un establecimiento, ya que está prohibido comer o beber en la plaza así como dar comida a las palomas o tirar basura al suelo.