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Coliseo de Roma

Uno de los símbolos de Roma e incluso de todo el país italiano es sin duda el Coliseo. Con más de 2 mil años de antigüedad sigue siendo uno de los monumentos más imponentes del mundo y uno de los más bellos. Tan sólo ocho años hicieron falta para crear el mayor anfiteatro romano del mundo, con casi 60 metros de alto. El Coliseo acogía hasta 50 mil personas en su interior que acudían ansiosas por ver los diferentes espectáculos que en él se ofrecían. Desde peleas de gladiadores hasta ejecuciones o batallas con animales se podían ver a los ojos de miles de romanos durante siglos. Se cree que estuvo activo hasta el siglo VI, ya que desde entonces diferentes accidentes geográficos y humanos fueron ocasionando su deterioro y posterior abandono.

El suelo del Coliseo era realmente una gran plataforma de madera cubierta con arena, mientras que en el subsuelo había un gran número de mazmorras y pasadizos donde permanecían los gladiadores, condenados a ejecución y animales. Sin embargo, en la actualidad dicha plataforma no existe por lo que está al descubierto esa serie de túneles que había en la parte más inferior. La fachada del monumento tiene cuatro pisos que no tienen correspondencia con los del interior. El primer piso del interior del Coliseo estaba situado a una altura de cuatro metros con respecto al terreno de arena, para quedar bastante alejado de las batallas que en él se sucedían. Cuando en la Edad Media ya se perdió su uso originario, el Coliseo pasó a servir de almacén o incluso fortaleza. Y no fue hasta la época del Renacimiento cuando se le dio el valor que actualmente tiene.

En la actualidad, millones de turistas lo visitan al año e incluso es considerada una de las Siete Maravillas del Mundo. Aunque ahora lo podemos contemplar como un gran teatro al aire libre, en la época de los romanos tenía una gran lona que hacía de techo para que los espectadores no tuvieran que soportar el fuerte sol durante las actuaciones. Primero, dicha tela estaba hecha con vela de barco, pero más tarde se sustituyó por el material de lino. Hoy en día, en su interior está el museo en honor a Cupido, conocido como el dios del Amor. Aquellos que quieran visitar su interior tendrán que hacer largas filas, al menos que tengan la tarjeta Roma Pass o que compren la entrada previamente en el Palatino.