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Torre de Pisa

A pesar de que la ciudad de Pisa cuenta con una infinidad de bellos monumentos, el símbolo por excelencia de esta población es la Torre de Pisa. A pesar de la famosa inclinación de la torre, no es la más inclinada del mundo, aunque quizá si es la más conocida por todos. Tiene más de 50 metros de alto y si el turista quiere tener unas buenas vistas, deberá ascender por los 300 escalones con los que cuenta. La inclinación de la torre se debe a que cuando se edificó sus cimientos no eran lo suficientemente fuertes como para sostener el campanario y tras hacer los tres primeros pisos, empezó a torcerse. Después de esto se detuvo la obra y fue un siglo más tarde cuando se reanudó la construcción añadiendo cuatro plantas más a la torre.

Para compensar la inclinación, los pisos más altos fueron construidos más altos por un lado que por el otro. A finales del siglo XIV la Torre de Pisa se inauguró a pesar de que su forma no era recta. En los años sesenta, Italia pidió ayuda para que no tuviera que derrumbarse la torre ya que su inclinación estaba resultando peligrosa. Por ello, en la década de los noventa, el monumento se cerró al público como medida de seguridad, y fue a principios del nuevo milenio cuando se reabrió su acceso asegurando que se mantendría segura por lo menos dos siglos más. Habían estabilizado la torre de nuevo después de diez años trabajando en ello.

Pero sin duda, uno de los misterios que han perseguido al monumento durante años es quién fue el arquitecto de esta joya. En su interior se puede encontrar una inscripción hecha en una pared de la entrada en la que pone como fecha 1174, pero no quién fue la persona encargada de su construcción. Más tarde, se han barajado diversos nombres como posibles autores de la Torre de Pisa, pero ninguno demostrable al cien por cien. Los dos más fiables son los de Guglielmo y de Bonanno Pisano. Éste último era un artista muy famoso en la Italia del siglo XII por sus piezas de bronce fundido. Una de las pesquisas que hacen que se crea que Pisano fuera su autor es porque se encontró su sarcófago a los pies de la Torre de Pisa a principios del siglo XIX.